y otras historias de terror psicológico
Conoce el trasfondo y la historia existente detrás de «Vivo»
Continúa leyendo y viajarás en el tiempo…
Corría el año 2005 cuando colocaba el punto final a la última historia que compone la novela que hoy se titula «Vivo». Y digo «hoy» porque en un principio cargaba con otro nombre: «Cuentos breves, (miedos)», se titulaba por aquel entonces. Un título nada comercial, seamos sinceros. Ese el motivo por el cual decidí cambiárselo, para que resulte más atractivo.
La obra consta de 12 historias totalmente independientes entre sí, no guardan ninguna relación entre ellas, excepto el tema que tratan. Originalmente iban a ser 15 las historias, sin embargo una la eliminé, no me gustaba nada cómo había quedado. La segunda en caer creció para convertirse en una novela con derecho propio, la cual ya ha visto la luz: «La vida de Cati». Y la tercera ni siquiera comencé a escribirla, puesto que le vi el potencial suficiente para convertirla, al igual que la anterior, en una obra en sí misma, a la cual, acabo de verle el final este mes de octubre de 2025 -sí, llevo 20 años sin conocer cómo acababa esa historia… hasta ahora-.
El título actual de la obra, «Vivo», es el mismo que porta el primero de los cuentos. Y he decidido titularlo igual puesto que tuvo el honor de ser leído en el programa nocturno de onda cero, «La rosa de los vientos» cuando era presentado por el inolvidable Juan Antonio Cebrián.
Demasiados años han transcurrido…
El resto de las historias abarcan miedos que me acechaban en aquel entonces. En el último cuento, «El panteón», narro la historia que le sucediera a mi amada madre siendo ella una simple niña. Cierto es que la he adornado con algún fenómeno que otro pero le ocurrió en realidad. En «Guernica» quise contar, a través de la piel de un niño de la época, las experiencias sufridas por los hombres y mujeres que tuvieron que vivir semejante tragedia. Con «Recuerdos del ayer», escribí exactamente lo que me sucedió a mí estando con mi hermana. Por suerte nada de lo escrito sucedió. Y no todo iba a ser terror ni miedo en el libro, considero que el romanticismo se abre paso en una de las historias: «¿Puede un mortal enamorarse de un fantasma?» es una pregunta que aparece en la historia. Tendrás que leerlo para averiguarlo. Esta historia nació y creció como crítica y burla a los diarios personales que siempre he considerado una cursilada, sin embargo me ayudaron para dar forma y vida a este cuento.
Decir que, la que a día de hoy es mi mujer, en aquella época empezaba a ser mi novia y fue ella quien me animó a continuar escribiendo tras escuchar «Vivo» en la radio. Le hice caso. Así que, sentado frente al ordenador, las palabras comenzaron a surgir y tras ellas las páginas y todas estas historias.
Al principio del texto digo que corría el año 2005 cuando daba por finalizada la última historia, que no es la que cierra la novela puesto que me he visto obligado a alterar el orden, así que no te extrañes cuando leas que hay personajes que escuchan su discman, o que en el coche la música sale a través del radio-cd… o que los bares están inundados por el humo del tabaco… Todas estas cosas eran comunes en aquel entonces… y todas ellas han pasado a mejor vida.
No he querido reescribirlas para actualizarlas puesto que la esencia que las invade es la de principios de siglo. Las escribí siendo joven, 22 añitos en aquel entonces, y he querido honrarlas dejándolas tal cual. Cierto es que sí he modificado algún texto adecuándolo a mi forma de escribir actual, lo he dividido o recolocado en diversos párrafos. Pero mantienen su entidad y su naturaleza.
Un detalle más que añadir: no hay nombres en la novela, todos los personajes son anónimos. ¿Por qué? Por la sencilla razón de querer involucrar más al lector en el papel del personaje, convertir a ambos en un único ser, hacerle partícipe de lo que está leyendo y sentir que puede ser él a quien le sucedan esas historias.